Busco pistas
atravesando un breakup pt: 1
Había estado sin escribir ya un tiempo, había dejado de compartir mis pensamientos, al parecer las roturas del corazón sirven como desbloqueo automático para que salgan las palabras. No pretendo nada, nada más que dejarme abrazar por los silencios, y las pausas, las poesías y melodías mientras recopilo estas memorias que hoy me ahogan, pero mañana tal vez serán mi guía.
Espero que esto sirva como curita o morfina mientras el tiempo hace su trabajo con éste corazoncito adolorido que traigo.
Llevo atoradas miles de lágrimas, muchas noches de preguntas y ganas de volver a sentirme abrazada, ahora únicamente me quedan los recuerdos, esos que, con tanta energía guardé para que no se me olvidaran nunca, tengo una tristeza encapsulada dentro del pecho, que no se va, que está ahí, que me vigila constantemente, y sale de repente cuando no estoy prestando atención. Vienen como flechazos, sin preguntar, solo vienen, se quedan, me atraviesan y no se van.
No entiendo muchas cosas que han estado pasando, no recuerdo que haya sido alguna vez así para mí, he tratado de estar tranquila, he tratado de mentirme a mi misma, me he dicho que voy a enfocarme en otras cosas, lo logro momentáneamente, pero me quiebro cuando llega esa pregunta que me recuerda: cómo vas con el duelo?
En otras ocasiones la mejoría fue radical, después de un rompimiento fue más fácil sentirse bien después de dejar de lado algo que hacía mal, pero ahora me encuentro con un bloqueo grande en el pecho, sin muchas razones por las que ponerme feliz, a pesar de que yo decidí estar tranquila y que la vida ha mejorado. Éste impedimento de no poder llorarlo o sacarlo me mantiene estancada, sin ganas de nada, bastante desesperanzada.
No desesperanzada del amor, sino desesperanzada de no poder volver a abrir mi corazón, no me había pasado, pero todo indica que lo más sensato es cerrarlo por un rato.
No sé si estuve viviendo una fantasía, en dónde creía que algún día conocería a alguien que no le tendría miedo a hablar y estar en contacto con su verdad, no sé si confundí la madurez física con madurez emocional, pero en la garganta sólo tengo preguntas, confusión y las lágrimas que he anestesiado con la nueva vida que estoy caminando.
No sé si estaré soñando o si es algo realmente raro en ésta realidad, pero cada vez pierdo la fe en que suceda, en que no se interponga ese “manhood” que les recorre por las venas a los hombres y que les hace parte del sistema (con o sin quererlo), esa parte que nos ve como una oportunidad más, pero no como la oportunidad de sus vidas.
Me pregunto si es tan difícil, o por el contrario es una maldición para nosotras estar tan decididas a compartir y hacer vida con alguien.
No lo puedo entender, no en éste momento, no ahora, todavía me encuentro absorbiendo todo lo que ha sucedido en estas primeras instancias de capas de piel muerta desplegadas por el suelo.
Cosiendo y descosiendo las lágrimas, para que no salgan cuando quieran, para que salgan cuando yo quiera y tenga tiempo. Odio eso, pero es parte de crecer, es lo que las chicas grandes hacen, lloran, se rompen, se deshacen, se mueren, escriben poemas, cartas, se enamoran de sí mismas, de sus vidas y renacen.
Un ciclo que ya he conocido, pero que está costando un poco más de lo normal, tal vez porque rebasé los anteriores niveles de cuanto podía amar, me lastimé y ahora he tenido que aprender a domesticar al sentimiento para poder ser funcional, camuflarme en este mundo lineal, aunque todavía hay mucho que romper.
Tendré que aceptar, que la emoción esté ahí, que venga cuando ella quiera, hacerle un espacio y luego dejar que me diga como transformarla en lo que de mí, deba salir.
No me pregunten como voy con el duelo, no quiero nombrar ninguna fase, ni tampoco pensar que si no duele tanto ahora ya lo he superado, sé que va a tomar tiempo, el tiempo necesario.
Por el momento solo le he asignado un color a esta estación y no me voy a dedicar a hacer otra cosa más que a escribir lo que mi corazón esté listo para decir.
Con mucho amor y abrazos extras por si nos encontramos en esta misma situación.








Majo, gracias por compartir algo tan vulnerable, te abrazo y solo espero que este camino del duelo lo puedas atravesar y sentir por completo para que después deje de doler tanto.